De una Computadora a una Máquina láser

En plena pandemia, jugaba profesionalmente a videojuegos, llegamos con mi equipo a salir en el diario OLÉ, invertí lo que había ahorrado que eran 3.000 dólares en mi primera máquina. No sabía nada de grabado, no sabía nada de clientes, no sabía nada de este mundo. Lo único que tenía era la certeza de que quería construir algo propio y no tener que depender de nadie. Esa primera máquina rendía poco, pero me enseñó lo más importante: a escuchar a cada cliente y a equivocarme con muchos materiales hasta encontrar los que funcionaban de verdad.

De una Computadora a una Máquina láser

El salto que lo cambió todo

Un año después llegó la decisión que cambió mi vida, tenía que elegir si comprarme un auto ( el sueño de todos a los 18 años ) o apostar a quedarme en cero con mis ahorros a la segunda máquina, mucho más potente.

Al principio ni siquiera sabía todo lo que podía hacer con ella. Después de 2 años de quedarme noches estudiando cómo funcionaba cada botón ahí fue cuando aprendí a grabar fotografías, y en ese momento explotó todo.

Había encontrado algo que nadie en Argentina sabía hacer, y decidí convertirlo en un emprendimiento.

Descubrí nuestros Sets
El salto que lo cambió todo

Construir en público, un video a la vez

No tenía plan, ni contactos, ni un mapa a seguir. Solo abrí una cuenta de Instagram y empecé a mostrar cómo hacía cada pedido, los errores que tenía y todos los logros que iba consiguiendo. A la gente le empezaron a gustar mis trabajos.

Con cada peso que entraba, reinvertí en mejores materiales, mejores artesanos, un taller más grande, siempre para seguir mejorando.

Ser el primero en mi familia en emprender un negocio no fue fácil. Combiné una escuela técnica militar de aviación, con jornadas de trabajo de madrugada, sin atajos ni ayuda previa en el rubro. Hubo momentos de dudas, de perfeccionismo que casi me paraliza, de máquinas rotas y contratiempos que parecían el fin. Pero también hubo algo que nunca solté, la disciplina de mostrar el proceso real, sin filtros, día a día.

Construir en público, un video a la vez

Hoy

Lo que empezó como un teléfono, una máquina y una idea, hoy se convirtió en un imperio que ya envió +1000 mates en Argentina, cada uno hecho a mano, con la misma pasión del primer día. Cada mate, cada termo, cada regalo personalizado que sale de Kleos lleva atrás una historia de constancia, la de alguien que decidió construir sin copiarle a nadie y sin mirar al costado.

Todos los productos
Hoy

Kleos nació de esa búsqueda: crear mates y termos únicos, hechos con dedicación real, para las personas que quieren regalar algo que de verdad tenga significado dejando de lado los productos en masa genéricos.

Si buscás algo hecho con pasión de verdad, ya sabés quién puede hacerlo.